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:::QUILLAGUA, OASIS DEL DESIERTO QUE DESAPARECE POR CAUSA DE LA CONTAMINACIÓN:::
Por Raúl Molina Otárola, Geógrafo Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas

A comienzos del verano de 2007, Quillagua, antaño un oasis o vergel ribereño al río Loa, cumplía un año más sin agua potable y sin aguas de riego para sus cultivos. Este oasis ubicado en la medianía del desierto de Atacama, es uno de los lugares más secos del mundo, pues allí no llueve ningún día del año. La sequía y el colapso ambiental a que está siendo sometida su población, tiene razones que se deben buscar aguas arriba del río Loa y en lo ocurrido hace diez años con las aguas que regaban sus tierras.

El colapso de Quillagua comenzó a manifestarse en el año 1997, cuando se produce el primer evento de contaminación de las aguas del río Loa. Componentes químicos como el xantato, el isopropanol, detergentes y metales pesados, provocaron la muerte biótica del río e impactaron la vida socio económica del pueblo. Las familias de camaroneros, perdieron toda fuente de subsistencia y los campos de cultivos fueron quemados por los contaminantes disueltos en las aguas del río. Entonces la vida del pueblo se paralizó.

Ninguna autoridad se hizo responsable del desastre ambiental. La CONAMA regional identificó como causante del colapso ambiental al viejo tranque Sloman, un antiguo embalse abandonado y colmatado de sedimentos que sirvió de planta hidroeléctrica en épocas del salitre. Así le fue posible no investigar la responsabilidad de una institución intocable a nivel regional y nacional, pese a que las evidencias de los tipos de contaminantes apuntaron al tranque de relaves Talabre del mineral cobre de Chuquicamata, perteneciente a la Corporación Nacional del Cobre, CODELCO, lo que resulta evidente pues letales sustancias como el xantato y el isopropanol solo se utilizan en la industria del cobre. Estudios geológicos, por su parte, identificaron que existen conexiones de napas subterráneas entre el embalse de relaves de cobre y el río Loa que se encuentran a corta distancia. A estas evidencias se suma ¬la convicción de los pobladores de Quillagua de la responsabilidad de CODELCO en los fenómenos de contaminación de las aguas, cuyo segundo evento se produjo en el verano del año 2000, lo que agudizó la crisis terminal del oasis.

Los efectos de la contaminación de 1997, implicó que las familias de Quillagua se vieron impedidas de realizar sus actividades productivas tradicionales. Intentaron entonces subsistir de la confección de carbón vegetal, utilizando la madera de algarrobo, pero la Corporación Nacional Forestal, CONAF, prohibió esta actividad artesanal para proteger los bosques del oasis. Entonces, a los pobladores de Quillagua solo les quedó vender los derechos de aguas como última solución a su crisis, y lo hicieron a favor de la Sociedad Química y Minera de Chile, SOQUIMICH. De los 120 litros por segundo (l/s) inscritos en 1987, año en que la Gobernación de Tocopilla les redujo arbitrariamente su antigua disponibilidad de 400 l/s, los pobladores vendieron dos tercios de sus derechos, quedando con solo con 41 l/s., luego de lo cual muchas familias abandonaron el pueblo.

La venta de los derechos de aguas fue una decisión tomada por el desamparo en que quedaron por las instituciones del Estado y les significó la incomprensión de las demás comunidades atacameñas, a las que se les hizo saber, por las autoridades, que Quillagua no tenía agua porque había vendido sus derechos de aprovechamiento, lo que en verdad no se ajusta a la realidad. En efecto, a pesar de la pésima calidad de las aguas muchos pobladores insistieron con sus cultivos de alfalfa, pero iniciados los primeros riegos se les quemaban y una gruesa capa de sal se apoderaba del suelo. El año 2000, un nuevo evento de contaminación de las aguas del Loa profundizó la crisis ambiental, económica y social de Quillagua, las aguas traían ahora nuevos y más contaminantes. Un informe del Servicio Agrícola y Ganadero SAG (2000), identificaba como provenientes del tranque de relaves de Chuquicamata a gran parte de las sustancias contaminantes, señalando que la alta contaminación hacía aconsejable el no uso de las aguas del Loa en Quillagua, tanto para bebida humana, de animales y menos aún para el riego, pues los niveles tóxicos sobrepasaban con creces lo permitido, como el caso del mercurio que presentó concentraciones que superan cientos de veces las normas (1 ppb), que llegaron a valores extremos en Quillagüa, donde se registraron 430 ppb).

A la contaminación del río Loa, se sumó el corte del suministro del caudal del río, pues desde el año 2000 el río prácticamente no corre en los períodos de primavera y verano, aumentando algo el caudal con el invierno boliviano a fines de febrero. Otro estudio señaló que la reducción al mínimo del caudal tiene relación con las aguas tomadas en Chacance por SOQUIMICH, que prácticamente secan el río Loa, y solo escurren unos metros más abajo aguas vertidas por el disminuido caudal del río San Salvador, que tiene altas concentración de sales.

Antes del año 2000 llegaba regularmente agua, aunque contaminada, por el cauce del Loa, en la actualidad el caudal es muy escaso. Antes de la contaminación del río Loa, Quillahua tenía 120 l/s de derechos de aprovechamiento del río Loa, en la actualidad solo hay 66 l/s, incrementados por la compra de nuevos derechos de aguas realizada por la CONADI de Calama, con la paradoja, que ninguno de estos derechos se puede hacer efectivo, ya que no llega el agua al lugar.

Los pobladores de Quillagua, en la actualidad solo reciben agua de bebida llevada por un camión cisterna de la Municipalidad de María Elena, pero ninguna institución involucrada en el colapso ambiental y socio económico se hace responsable. CODELCO no ha aceptado su responsabilidad en los hechos, lo que le permite evitar reparar el daño ambiental y los impactos derivados de éste, poniendo a prueba la efectividad de la llamada responsabilidad social de la empresa y su difundida política de “buen vecino” con las comunidades indígenas. La CONAMA no ha tomado acciones reparatorias, después de desvincularse del tema de la contaminación en el año 1997. Por su parte, la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas tampoco fiscalizaba que llegará el agua a Quillagua, debiendo especialmente controlar las extracciones de Soquimich en varios puntos del río y de otras empresas mineras. Solo el 26 de enero de 2007 interpuso una demanda contra Soquimich, por extracción ilegal de aguas del río Loa, y tomo la iniciativa de obligar a las empresas a instalar medidores satelitales en las zonas de captación. Por otra parte, las “mesas de trabajo” en la que participan varias instituciones estatales y población de Quillagua, aun es inconducente a restablecer la vida social y económica del oasis. Solo se mantiene vigente la demanda de los pobladores de Quillagua, cual es resolver su derecho a existir y restablecer su medio ambiente, como derechos humanos inalienables, derechos que por el momento no son respetados.

La Comunidad de Quillagua, a través de sus múltiples gestiones para restablecer sus derechos, logro que el Jefe Regional de la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Publicas de la II Región de Antofagasta, Rodrigo Weisner y un equipo de profesionales, iniciara una investigación acerca de las causas de la falta de agua que los afecta desde el año 2000. La DGA, comprobó que Soquimich (SQM) realiza extracciones de aguas en lugares no permitidos y tiene construcciones ilegales en el río Loa, sin aún conocerse cuantos son los caudales que se extraen. Esto llevó a que el 26 de Enero de 2007, la DGA interpusiera una demanda en contra de SQM, en el Juzgado de Letras de María Elena, por uso indebido de aguas del río Loa, violando el Código de Aguas. Además, la DGA anuncio medidas para investigar a otras empresas mineras, y obligarlas a instalar sistemas de medición de extracción de aguas con datos satelitales y evitar la extracción de caudales mayores a los permitidos, tal como lo presumen las comunidades atacameñas. La esperanza de la población de Quillagua, es que estas acciones restablezcan el normal curso del río, para hacer uso de sus derechos de aguas de 66 l/s. Además, esperan que la fiscalización de la DGA, identifique a nuevos responsables de la sequía del río Loa, los que deberían a los menos, reparar y compensar el daño ambiental, social y económico causado.

La misma actitud de responsabilidad, sensibilidad y respeto por la ciudadanía, debería ser asumida por otras instituciones como CODELCO; que a pesar de las evidencias de estudios científicos, no está dispuesta a reconocer su responsabili-dad en las peores contaminaciones del río Loa, ocurridas en los años 1997 y 2000, y cuyos efectos aún perduran. Ello le permite no asumir los costos de las medidas de compensación, reparación y mitigación de los impactos sociales -económicas y ambientales con los afectados, a pesar que en el año 2006 obtuvo utilidades por 7.141 millones de dólares, según el balance entregado a la Superintendencia de Valores y Seguros, el 13 de Marzo de 2007. Por su parte, la Comisión Regional del Medio Ambiente, COREMA II Región, no ha mostrado interés en solucionar la grave contaminación del río, sin perseguir a los responsables de ella, omitiendo que esta ha sido uno de los peores desastres ecológicos ocurridos y cuyos efectos se mantienen hasta la actualidad. A esta altura, con los resultados de los estudios técnicos e investigaciones científicas en el río Loa, entre estas las efectuadas por el Servicio Agrícola y Ganadero SAG, acerca de la contaminación y su origen, nadie da crédito a la versión de la Institución Ambiental Regional, que culpó a un viejo tranque que sirvió de central hidroeléctrica en tiempos del salitre, declarado monumento nacional, el Tranque Sloman, de haber sido el causante del desastre socio ambiental del río Loa y de Quillagua. Quizás, ahora, les toca a estas instituciones hacer lo que les corresponde, asumir su responsabilidad social y publica, para restablecer el derecho de Quillagua a renacer como el Oasis del Desierto, en el lugar más seco del mundo, para hacer el aprovechamiento de las aguas del río Loa libres de contaminación, en especial de los residuos tóxicos utilizados por la minería.

El colapso actual de Quillagua, por efecto de la contaminación y la captura aguas arriba del caudal del Loa, se resume en los siguientes datos: en 1996, existían 120 hectáreas cultivadas, 116,4 hectáreas de alfalfa y 3.6 hectáreas de maíz; en el 2005, solo se intenta cultivar sin resultados media hectárea de alfalfa por el señor Ayavire. Antes de la contaminación del río Loa existían 80 niños matriculados en la escuela G-15 de Quillagua, en el 2005 solo quedaban tres niños; había decenas de agricultores, ahora solo queda uno, y desapareció la actividad de captura de camarones por la muerte biótica del río.



SIN CENSURA - 19/10/08

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