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:::HABLEMOS DE DIVORCIO:::

La aplicación de la nueva normativa que regula el matrimonio civil en nuestro país ha generado inquietud en las personas que desean poner término a su vínculo matrimonial, pues resulta común oír hablar, aún en estos días, de la añeja frase “quiero anular mi matrimonio”, y frente a ésta, surge la pregunta ¿se puede? y la respuesta lógicamente es si. Luego sigue la exclamación “entonces para qué divorciarse”, por lo que conviene aclarar que si bien la nulidad no deja de existir, su aplicación actual es diferente a la que se concebía antes de la vigencia de la ley Nº 19.947, pues antes, su objetivo era poner término al matrimonio a través de causales no del todo veraces, como la incompetencia del oficial el Registro Civil o testigos falsos, y todo ello porque nuestra legislación no contemplaba el divorcio con disolución de vínculo, que es la intención de todas las personas al momento de terminar con su matrimonio.El año 2004 comienza a regir la nueva Ley de Matrimonio Civil, incorporando por primera vez al divorcio como forma de poner fin a la vida conyugal. Así tenemos tres tipos de divorcio contenidos en esta ley: a) Divorcio de mutuo acuerdo: Autoriza a que los cónyuges de común acuerdo soliciten la declaración de divorcio, siempre que la convivencia haya cesado a lo menos el lapso de un año, antes de la solicitud de divorcio y que se acompañe a la solicitud un acuerdo que regule las relaciones entre los cónyuges y de éstos con los hijos comunes. artículo 55 inciso primero y segundo de la Ley de Matrimonio Civil. b) Divorcio unilateral: Se traduce en la solicitud que hace uno de los cónyuges, por lo tanto en forma unilateral, fundado en los siguientes requisitos: que la convivencia entre los cónyuges haya cesado por un tiempo superior a tres años, y que el cónyuge solicitante acredite que ha cumplido en forma regular, durante todo el tiempo de cese de la convivencia, con la obligación de prestar alimentos a los hijos comunes y al otro cónyuge, “pudiendo hacerlo”. (artículo 55 inciso tercero de la ley de matrimonio civil). c) Divorcio por culpa: Autoriza a cualquiera de los cónyuges a solicitarlo en cualquier tiempo, cuando el otro ha incurrido en conductas impropias que señala el articulo 54 de la ley, siendo fundamentalmente acciones que atentan contra la integridad física y psíquica del otro cónyuge o de los hijos comunes, a saber: atentado contra la vida o malos tratamientos graves; trasgresión grave y reiterada de los deberes de convivencia, socorro y fidelidad propios del matrimonio; condena ejecutoriada por la comisión de ciertos crímenes o simples delitos y que involucre una grave ruptura de la armonía conyugal; conducta homosexual; alcoholismo o drogadicción que constituya un impedimento grave para la convivencia familiar armoniosa y; tentativa para prostituir al otro cónyuge o a los hijos. En resumen, nuestra nueva legislación ha incorporado la posibilidad cierta de que muchas personas que antes no contaban con medios neconómicos para contratar un abogado y pagar la nulidad matrimonial, puedan hoy regularizar su situación conyugal de la mejor forma posible y poner término a un matrimonio que sólo permanecía vigente en “papeles” pero que no reflejaba la realidad de los cónyuges. Finalmente podemos señalar que la Corporación de Asistencia Judicial de Illapel y Salamanca ha tramitado más de cien causas sobre divorcio desde la entrada en vigencia de la Ley sobre Matrimonio Civil el año 2004

CORPORACION DE ASISTENCIA JUDICIAL - 19-05-2007

 

 

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