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:::EL DESCONOCIDO PENSAMIENTO FEMINISTA Y SOCIAL DE GABRIELA MISTRAL:::



La educación y el feminismo en el pensamiento de Gabriela Mistral

Perfil Biográfico
Lucila Godoy Alcayaga, conocida en las letras de América como Gabriela Mistral (1889-1957), de nacionalidad chilena y br /> ciudadana del mundo, nació en Vicuña el 7 de abril de 1889. Su padre fue Jerónimo Godoy Villanueva, maestro de primaria
con inclinación hacia la poesía y la música. Su madre fue Petronila Alcayaga Rojas, en el hogar de Gabriela la figura paterna
pronto desapareció, su padre las abandonó, y ella se formó al calor de su madre y su hermana, de otro padre Emelina
Molina Alcayaga.

Las mujeres y la educación.
Desde los anales de la historia las mujeres hemos participado en todos los
órdenes y estructuras sociales. Las sociedades de corte androcéntrico han
invisibilizado a las mujeres de los procesos de construcción social, de la cultura, la
historia, la política, la economía y por supuesto del conocimiento. Al respecto
Gabriela Mistral dice:
“ Las mujeres formamos un hemisferio humano. Toda ley, todo movimiento de
libertad o de cultura nos ha dejado por largo tiempo en la sombra. Siempre hemos llegado al
festín del progreso, no como el invitado reacio que tarda en acudir, sino como el camarada
vergonzante al que se invita con atraso y al que luego se disimula en el banquete por necio
rubor. Más sabia en su inconsciencia, la naturaleza pone una luz sobre los dos flancos del
planeta. Y es ley infecunda toda ley encaminada a transformar pueblos y que no toma en
cuenta a las mujeres” (Mistral, 1999:24)

Nuestra historia es prolija en ejemplos de exclusión de las mujeres en el
campo educativo. Recluidas en el ámbito doméstico y condicionadas a tener
únicamente dos opciones en sus vidas, el matrimonio o el convento. Las mujeres se
abrieron espacio en la educación, lenta y tenazmente; muchas buscaron el claustro
en aras del saber y el conocimiento, baste recordar a Sor Juana Inés de la Cruz, “por
exceso de sensibilidad se apartó. Su actitud aparece más estética que mística”, recuerda
Gabriela Mistral. (Mistral, 1999: 139)
Es sabido que Sor Juana Inés de la Cruz, no se recluyó en el convento por su
infinita devoción a Dios, sino por su gran deseo de saber y la imperiosa necesidad
de expresarse a través de las letras. Así la recuerda Mistral:
“Fue primero el niño prodigio que aprende a leer, a escondidas, en unas cuantas
semanas; y después la joven desconcertante, de ingenio ágil como la misma luz, que dejaba
embobados a los exquisitos comensales del virrey Mancera. ¡Pobre Juana¡ tuvo que
soportar ser el dorado entretenimiento del hastío docto de los letrados… Más tarde es la
monja sabia, casi única en aquel mundo ingenuo y poco simple de los conventos de mujeres.
Es extraña esa celda con los muros cubiertos de libros y la mesa poblada de globos
terráqueos y aparatos para cálculos celestes…” (Mistral, 1999:138)
El "atrevimiento" de Sor Juana, en aquella época de oscurantismo escolástico,
le atrajo enemigos con la Inquisición . En su obra clásica " Respuesta a Sor Filotea de
la Cruz " escribió:
" ¿Qué entendimiento tengo yo, qué estudio, qué materiales, ni qué noticias para eso.
Sino cuatro bachillerías superficiales? Dejen eso para quien lo entienda, que yo no quiero ruido
con el Santo Oficio, que soy ignorante y tiemblo de decir alguna proposición malsonante o torcer la genuina inteligencia de algún lugar. Yo no estudio para escribir, ni menos para enseñar (que fuera en mí desmedida soberbia), sino solo por ver si con estudiar ignoro menos. Así lo respondo y así lo siento " (Sor
Juana Inés, 1998:33)

La letrada monja mexicana del siglo XVII, abrió la puerta de la educación y
el conocimiento para las mujeres de las Américas, puerta que estamos decididas a
ensanchar, para las nuevas generaciones de mujeres del nuevo milenio. Las
mujeres mexicanas dieron claras muestras de participación en la educación,
aunque la escuela secundaria para señoritas se abrió hasta 1869 y con ella, el
espacio para que las mujeres tuviesen acceso a la educación técnica, ciertamente
fue en carreras que eran prolongación de las labores domésticas, como el bordado,
la costura, y la relojería. Ellas continuaron abriéndose espacio en la educación
superior, en medicina, derecho y el ejercicio del magisterio.
Entre las maestras de nuestra América que fueron revolucionando el acceso de las
mujeres al conocimiento, emerge del maravilloso valle del Elqui , la maestra de las
Américas , Gabriela Mistral. Su pensamiento acerca de la educación de las mujeres gira en
torno a tres tópicos fundamentales, libertad, autonomía y emancipación. Para ella las
mujeres para ser sujetos activos de la sociedad debían tener los mismos derechos que los
hombres. Gabriela Mistral en su lucha por educar a las mujeres le da prioridad a la
educación de las mujeres pobres, ella asume que la pertenencia de clase limita todo el
potencial de las mujeres pobres. Sus ideas forman parte de una lucha más amplia que se
gestó en los albores del siglo XX, la lucha de los obreros por sus derechos laborales
inspirados en la lucha de clases, consigna política del Marxismo de amplia difusión en los
pueblos de nuestra América. Retomando la idea de la educación de las más pobres, Gabriela
Mistral, sentenció:
“Y no se nos diga que la mujer humilde no necesita de instruirse para alcanzar hasta las
cimas morales de abnegación . Conozco las almas maravillosas que ha sacudido el destino como una
sarta de estrellas en la clase humilde; he visto tal vez los ejemplares más puros de la humanidad nacer,
desarrollarse sin estímulo en un ambiente inauditamente hostil; pero sé también que cuando la
naturaleza no pone en los hombres la virtud fácil como pone el perfume en la flor, sólo la educación
es capaz de crear el sentimiento y tatuar los deberes en la mitad del pecho humano”
(Mistral,1999:26)
Aún cuando no podemos decir que la Maestra Mistral, tuviese filiación con partido
alguno, como ella misma lo afirma: “mi posición a favor de la paz no dimana de partido político,
pues no pertenezco a ninguno” ( Cuadernos, 1999: 40) . Su pensamiento social, la llevó a
abogar por los derechos de los más pobres, coincidiendo con los ideales políticos, de una
de las más destacadas maestras y pensadoras costarricenses, Carmen Lyra; quien además
de maestra y anarquista, fue escritora y fundadora del Partido Comunista de Costa Rica.
Democratizar la educación y dar opciones para que las mujeres salieran de la
pobreza, fue una tarea a la que la Maestra de América dedicó gran parte de sus escritos y
su trabajo de convencimiento político. Al respecto escribió:
“La masa de un pueblo necesita capacitar, en breve tiempo, a sus hombres a y a sus mujeres
para la luchar por la vida” ( Mistral, 1999.28)
Uno de sus más beligerantes ensayos, en que Mistral prioriza la educación de las
mujeres es, “La instrucción de la Mujer”, escrito en 1906, elocuentemente ella levanta la
bandera de la lucha por el derecho de las mujeres a la educación y así discurre:
“En todas la edades del mundo en que la mujer ha sido la bestia de los
bárbaros y la esclava de los civilizados, ¡ cuánta inteligencia pérdida en la
oscuridad de su sexo!,¡ cuántos genios no habrán vivido en la esclavitud vil,
inexplotados ignorados!
Instrúyase a la mujer; que no hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre.
Que lleve una dignidad más al corazón por la vida: la dignidad de la ilustración
Que algo más que la virtud le haga acreedora al respeto, a la admiración, al
amor.
Tendréis en el bello sexo instruido, menos miserables, menos fanáticas y menos mujeres nulas.
Que con todo su poder, la ciencia que es Sol, irradie en su cerebro.
Que la ilustración le haga conocer la vileza de la mujer vendida, la mujer
depravada. Y le fortalezca para las luchas de la vida.
Que pueda llegar a valerse por sí sola y deje de ser aquella creatura que agoniza y miseria si el padre, el esposo o el hijo no la amparan.
¡Más porvenir para la mujer, más ayuda!
Búsquesele todos los medios para que pueda vivir sin mendigar protección.
Con este discurso, Mistral critica con severidad la subordinación a la que
han sido sometidas las mujeres, confía en la fuerza de éstas para enfrentar los retos
de una educación igualitaria, apuesta por la dignificación de las mujeres como
seres humanos y ciudadanas, hasta entonces de segunda clase. Y visualiza la
educación, como la única posibilidad de hacer de ellas, personas libres, dignas y
capaces de revertir la ignorancia de las futuras generaciones.

Gabriela Mistral y las mujeres./b]
Para nuestra pensadora latinoamericana la relación primigenia y más
importante que debían tener las mujeres, era con los niños y las niñas y la familia,
es decir en el mundo privado y de los afectos.
Desde siempre el patriarcado ha asociado a las mujeres con la naturaleza,
por aquello de que somos portadoras de la vida. Con la fertilidad de la tierra se
identifican nuestros cuerpos. Culturalmente se parte del supuesto de que debemos
estar prestas a recibir la semilla que nos hará “realmente mujeres”.
La maternidad lejos de ser una opción que podamos escoger de manera
libre y conciente, ha sido y lamentablemente, sigue siendo una imposición
social, y hay de aquella que no quiera ¡“ parir”¡. Las instituciones patriarcales han
tejido finamente el mito de la maternidad, sirviéndose para ello, del ideológico
discurso del marianismo y también de todas las odas a la maternidad escritas por
hombres y mujeres de todos los tiempos. Gabriela Mistral sucumbió de manera
conciente al discurso de la maternidad y contribuyó con su pensamiento,
expresado en poesía y en ensayos, a hacer de la maternidad el ideal de ser mujer y
para el cual todas debemos vivir.
En la maternidad encontraba Mistral la mayor realización para las mujeres,
tal vez, porque ella nunca fue madre y porque en las sociedades patriarcales de su
época, era la única opción loable que asignaban a las mujeres. Entonces, todo lo
que atentará con distraer o separar, a las mujeres de sus labores de madre y
formadora, preocupaba enormemente a la Mistral, es por ello que en diferentes
momentos discrepó de las luchas de las feministas. Y especialmente de la
incorporación de las mujeres a trabajos duros y degradantes, según su criterio.
“La participación, cada día más intensa, de las mujeres en las profesiones liberales y
en las industriales trae una ventaja: su independencia económica, un bien indiscutible; pero
trae también cierto desasimiento del hogar, y, sobre todo, una pérdida lenta del sentido de
la maternidad” ( Mistral,1999:40)
En la mayoría de sus escritos la maternidad es determinante para la
formación de la “mujer nueva” como nos lo hace saber.
“Para mí, la forma de patriotismo femenino es la maternidad perfecta. La educación
patriótica que se da a la mujer es, por lo tanto, la que acentúa en sentido de la familia“
(ibid:43).
En la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado de la fábrica y la
industria encontraba Gabriela una pérdida del ser y el valer femenino, pero su
mayor preocupación se centraba en la pérdida de las funciones maternales de las
mujeres. Su idea de la división sexual del trabajo, parte de que existen algunas
tareas en las que por su fuerza o por el nivel de desarrollo creativo, según ella, las
mujeres no pueden realizar, así la cosas para la Mistral, a las mujeres les faltaba
desarrollo intelectual para cumplir a cabalidad, y así lo expresa:
“Yo no deseo a la mujer como presidenta de Corte de Justicia, aunque me
parece que está muy bien en un Tribunal de Niños. El problema de la
justicia superior es el más complejo de aquí abajo; pide una madurez
absoluta de la conciencia, una visión panorámica de la pasión humana, que
la mujer casi nunca tiene.( Yo diría que jamás tiene). Tampoco la deseo
reina a pesar de las Isabeles, porque casi siempre el gobierno de la reina es el
de los ministros geniales”(ibid:53-54)
En 1927, cuando la Maestra de América escribió este discurso, su idea de
ciudadanía de las mujeres, parece reducirse única y exclusivamente al ámbito de lo
doméstico y a ciertas funciones públicas, en las que ellas pudieran reproducir el
mundo de lo privado. Mujeres carentes de poder e incapacitadas para tomar
decisiones sobre los problemas fundamentales de la sociedad, mujeres sin
conciencia de sí mismas y de su entorno. Esta visión reducida de las mujeres sin
desarrollo pleno de sus capacidades físicas y mentales, y solamente preparadas
para el ejercicio de la maternidad, era propia de la época que le tocó vivir a
Gabriela Mistral. Sin embargo, el feminismo como corriente de pensamiento
emancipadora tenía trayectoria en el continente.
Es evidente la discrepancia de ella con las feministas, como también lo es su
posición conservadora ante el la posibilidad de que las mujeres tuviesen acceso al
poder.

[b]La Maestra de América y el feminismo

Entendiendo los feminismos en su sentido más amplio, y en la diversidad
que somos las mujeres, se puede decir, que los feminismos de todos los tiempos,
son movimientos sociales que buscan la autonomía, la emancipación, la igualdad
de derechos y oportunidades para las mujeres. De lo que se trata, entonces, es de
un pensamiento liberador, siendo así, el pensamiento de Gabriela Mistral es
compatible con las ideas liberadoras feministas.
Sería craso error, identificar a la maestra de América con los feminismos
contemporáneos, lo que sí es factible, es reconocer en su pensamiento, una
constante lucha por garantizar a las mujeres igualdad en materia de educación y a
tener trabajos dignos de su “feminidad.”
En su defensa contra los argumentos esgrimidos por las feministas de época
Gabriela Mistral es contestataria cuando dice:
“Es ingenuo que se llame enemiga de la mujer que trabaja a una mujer que
ha trabajado desde los catorce años y que trabaja todavía; que se quiera
convencer a las feministas de que tienen una enemiga en alguien que ha
hecho tanto como cualquiera de ellas --- y ni un punto menos--- por la
suerte de las mujeres de nuestros países; que se hable de mi odio hacia las
empleada y obreras, para quienes no he pedido sino trabajo dulce, trabajo
decoroso, trabajo en relación con su cuerpo débil y su alma limpia, que no
debe encanallarse en las fábricas. Es de un ingenuo que toca lo grotesco.
… En mi pequeña documentación sobre el feminismo, no estaba este
dogmatismo torquemadesco; cualquier adquisición de experiencia y de
información es buena, ¡la apedreadura injusta también !
En su debate contra quienes la calificaban de antifeminista, ella hace saber
que, apoya el derecho al voto y que siempre ha defendido a las mujeres que no
asumen pose de feministas :
“El derecho al voto me ha parecido siempre cosa naturalísima. Pero, yo
distingo entre derecho y sabiduría; y entre “natural” y “ sensato”. Hay
derechos que no me importa ejercitar, porque me dejarían tan pobre como
antes. Yo no creo en el Parlamento de las mujeres, porque tampoco creo en el
de los hombres…
… Yo oiría con gusto a una delegada de las costureras, de las maestras
primarias, de cada una de las obreras de calzado o de tejidos, hablar de lo
suyo en legítimo, presentando en carne viva lo que es su oficio. Pero me
guardaría bien de dar mi tiempo a la líder sin oficio, que representa al vacío
como el diputado actual, y en cuya fraseología vaga, no se caza presa
alguna de concepto ni interés definido.( ibid: 66-67).

Gabriela Mistral nunca identificó con las feministas-ortodoxas, como muchas
de sus contemporáneas y de las actuales. Sin embargo, su pensamiento y acciones
políticas en defensa de las mujeres de las clases sociales más vulnerables, son
coherentes con sus ideales de libertad e igualdad y su práctica revolucionaria en la
educación. Ella fue una librepensadora que tuvo el privilegio de ser portadora de
ideas avanzadas, se formó con los más nobles ideales del momento histórico en
que desarrolló su vida intelectual.
Fue una mujer visionaria y embajadora del pensamiento latinoamericano, a quien
el maestro costarricense, Joaquín García Monge, abrió las páginas de una de las
revistas más importantes de la cultura nacional, el Repertorio Americano, aquí
quedó plasmada la relación intelectual de dos pueblos que siguen siendo
hermanos, el chile y el cost5arricense.
En 152 textos, entre ensayos y poemas transcurre el pensamiento de
Gabriela Mistral, entre 1919-1951. Treinta años de escritura femenina
latinoamericana, en un espacio intelectual, que fue tribuna del pensamiento
costarricense y latinoamericano.
De cara al nuevo milenio, el estudio del pensamiento libertario y
emancipador que nos legó a mujeres y hombres la Mistral, más que un ejercicio
académico, debe llevarnos a reflexionar acerca del compromiso social y político,
que tenemos las y los educadores de nuestra América con la juventud
latinoamericana.
Es tarea de mujeres y hombres con sentido humano y liberador, rechazar
todo forma de opresión, más allá de nuestras fronteras. Realizar acciones concretas
por la paz mundial y educar a las futuras generaciones, con los más nobles ideales
que abrazó la maestra de América, la libertad, el amor al trabajo, el respeto y
derecho a la tierra, y la paz para todos sin importar, clase sociales, pertenencia
étnica, preferencias sexuales ni credos religiosos.

PAULINA URRUTIA - 21/03/09

 

 

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